La economía de EE. UU. en 2026 dibuja un escenario de creciente disparidad. Mientras la mayoría de las familias se aprieta el cinturón y monitorea cada centavo, el 10% más rico ahora responde por casi la mitad del consumo total. Esta “economía en forma de K” refleja una realidad donde los poseedores de activos financieros, impulsados por mercados de valores en alza, mantienen un poder adquisitivo robusto, contrastando con el estancamiento de la base.
Este desequilibrio, exacerbado por la pandemia y choques como el del petróleo, crea un ambiente complejo. Aunque la confianza del consumidor en general permanezca baja y las deudas sean caras para muchos, la demanda agregada es sostenida por la